viernes, 18 de octubre de 2013

Eterna.

Ante la ventana. Mirando mi reflejo en el cristal, un tanto extraño, pues la soledad se refleja en mis ojos. Más allá de mi rostro se puede contemplar el horizonte, pero no cual bello paisaje de película.
Esta rara mañana, me siento más viva que nunca, no como las secas flores que se aprecian tras el lago, no como ella.
En realidad no tengo la certeza de qué sucedió la pasada noche. Todo está un poco difuso en mi mente.
Me encuentro en esta habitación, y aunque no sea la primera vez, sé que será la última.
Ahora, solitaria como nadie, únicamente se encuentra mi cuerpo sobre la rojiza moqueta, con apariencia de suicidio, como con ansias de traspasar el cristal. Pero no, meramente contemplo el paisaje, y ni siquiera derramo una lágrima por su ausencia. Qué sensación de placer.
 Aún quedaban manchas oscuras por la habitación,  incluso llegaron a mi camisa escurriéndose hasta mis pantalones.
Alba se quedó bastante sorprendida, y sé que en ese momento sentía decepción. Quizás no debería de haberme implicado tanto. Y aunque el dolor sea mayor, la satisfacción también. Ahora mi sed está saciada, pero mi ansia volverá, y volveré a seducir, y volveré jugar.
Ante la ventana, miro aquel profundo lago, el cual te incita a perderse en sus aguas.
Ella ya se habrá perdido. Probó esa sensación, la sensación de estar viva eternamente.
Quizás fui rápida o ella demasiado lenta, aunque sé que si pudiera me daría las gracias, porque mejor vivir eternamente que morir poco a poco, o mejor morir deprisa que vivir muriendo.

Sin embargo yo prefiero torturarme un poco más, o vivir torturando a los demás. Solo me basta con saciar mi sed, y ella ya sació mi sed de sangre.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

martes, 1 de octubre de 2013

¡Y qué viva la rebeldía!

Nunca se me ha ocurrido la tremenda barbaridad de escribir para aquellos que no van a entenderme. No os confundáis, no lo digo por falta de inteligencia aunque tal vez sí por exceso de la misma. Es decir, para aquellas personas básicas, simples, comunes, cerradas, normales, aburridas y mediocres, para esas no va lo que yo digo, y no porque sean torpes, sino porque no son rebeldes. Y por rebelde no me refiero a alguien que no sigue las normas establecidas en un código, por ejemplo el de un instituto o similares, no. Rebeldes son los que se saltan las normas no escritas pero que en cambio, sí que existen, y sí que se siguen a rajatabla. Ese código que aún no está redactado pero que se palpa en el ambiente, la absurdez de una forma de vida en sociedad que aparentemente para hacerla más llevadera nos obliga a ser todos iguales, incluso siendo diferentes. Y cuanto más quieres huir de esto más tocas el extremo y más igual te vuelves al resto. Pequeños rebeldes, los que no sonríen cuando no tienen ganas a alguien que no les gusta, los que se visten como quieren que para eso está la ropa, los que cantan, los que escriben, los que inventan, los que reinventan el amor y lo prueban mil veces, los que destacan por locos, los que sueñan, para vosotros van mis letras. De un rebelde todos se saben el nombre, pero muy pocos la historia. ¡Y qué viva la rebeldía! ¡Y qué viva el amor! ¡Y qué vivan los sueños! Y que no muera ese espíritu que crece en nosotros, la semilla de un cambio, un cambio que circula despacio, que avanza muy lento, pero que se acerca. No quiero ser libre si volverán a atarme. No quiero ser fuerte si aprovecharán un descuido para hacerme caer. Yo solo quiero ser yo misma, aunque me equivoque la mitad de las veces y no sepa ni quién soy.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ideas.

Podría escribir los versos más tristes esta noche, escribir por ejemplo...
Y puedo hacerlo, puedo lamentarme, puedo llorar hasta deshidratarme, ¿y para qué? Para luego pensar que lo único que creías desprotegido no existe, no hay nada que puedas proteger ya, y estás indefensa, nadie depende de ti, si te marchas no faltas y si te quedas molestas. No hay pasado que recordar, ni presente que vivir, ni futuro por construir, solo hay frío y soledad. En mi opinión ni nacemos ni morimos solos, solos estamos en el trayecto, solos en este momento, solos nuestros cuerpos, solos contra el cemento, solos con mil y un argumentos, solos tú y yo. Aquí. Allí. Mirando en la ventana. Acariciándonos las ganas. Besándonos los sueños. Cosiéndonos las alas. Y entonces te marchas. Y solo queda el camino, y solas quedan las velas que encendimos y camino sola, mejor que mal acompañada, y caminas solo, nadie te acompaña.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Primer destinatario

Piensa en un lugar. El bar de siempre. Piensa en una bebida. Café, con un ligero sabor a vainilla. Piensa en un objeto. El libro. Y ahora piensa en alguien. No hay nadie. ¿Por qué? Porque ya no tengo a nadie, ni el bar de siempre me siento en compañía, es como si todos aquellos que se fueron se hubiesen llevado todo de mí. ¿Pero qué es lo que sientes? Yo ya no siento nada, no me importa lo más mínimo todo aquello que pueda llegar a causarme algún daño, directa o indirectamente. Todo lo que yo creía imprescindible ya no lo es porque ya no lo tengo. No digo que no lo necesite, porque lo necesito más que nada, pero aquí estoy, sin todo eso.¿Y qué?  Que me mires, ¿me ves bien? No sé, simplemente te veo, no me dejas que vea más allá de todo lo externo, únicamente lo visible a los ojos. Te volveré a formular la pregunta de otra manera,¿crees que estoy bien?No, no lo creo. ¿Por qué no lo crees? ¿Acaso piensas que no iba a poder avanzar en esta nueva etapa? No, simplemente me baso en tu forma de ser ahora, has cambiado. Sí, quizás haya cambiado, pero no lo veo como algo negativo, ¿Crees que estás sola?Estoy sola, pero eso no me apena ya, solo he tenido que aceptarlo, simplemente las personas cambian y van avanzando y aprendiendo a lo largo de ese avance por el camino. Pero yo no creo que tú hayas avanzado, creo que te has estancado en un hoyo, y no dejas que nadie te saque de ahí, ¿por qué no coges mi mano para salir?Nunca entenderás que me gusta estar así, me gusta este momento de mi vida porque ahora es cuando me doy cuenta de que realmente siempre estamos solos, siempre. Podremos tener compañía pero toda compañía en algún momento vuelve de donde ha venido y se va sola, y tú también te quedas sola.¿Y yo qué hago aquí entonces? Cariño, estarás hasta que algún día te canses,o ya no te aporte nada,o simplemente tu destino sea otro, y entonces te irás, como todos.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

lunes, 5 de agosto de 2013

De una verdad, algo ilusorio.

"[...]Hay gente en ocasiones que deseas
que fuera un libro, para así
poder cerrarla con un sonoro y seco
golpe de la mano, sin marcar la página,
y devolverla luego para siempre
al lugar en que por derecho
corresponde:
 
los mustios anaqueles
de una rancia biblioteca."
 
Roger Wolfe- La tortura, viejo y literario género…

Yo lo expondré de una forma algo más positiva, piensa por ejemplo en esas personas a las que desearías releer una y otra vez, revivir mil veces, esas personas que de ser libros jamás morirían, jamás dejarías de tener un poco de ellas. Me gustaría, por ejemplo, que tú fueras un libro porque de ser así serías el más hermoso jamás escrito, jamás leído, jamás vivido. Serías una comedia, una novela rosa, un libro erótico, uno terrorífico, pero nunca una tragedia, tu sola existencia en este mundo hace desaparecer las tragedias. 

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

martes, 2 de julio de 2013

¿Acaso podemos evitarlo?

Vosotros, los poetas, siempre tenéis algo que decir, mientras el resto nos enmadejamos de ideas y no sabemos cómo contarle al mundo lo que se nos pasa por la cabeza, vosotros hacéis que parezca fácil. Pero no es fácil, ni siquiera es necesario, no hay nada que nos podamos decir los unos a los otros que tenga especial relevancia, sin embargo un beso, una caricia, una puñalada, un impulso imparable, hablan por sí solos. Nuestros actos hablan por sí mismos, ¿para qué tantos versos entonces? A lo mejor estoy intentado transmitir algo que me viene grande y muy probablemente las palabras jueguen conmigo a ese ridículo juego del que vosotros sois experimentados vencedores. ¿Para qué intentamos salvar al resto? Para compensar la impotencia de no poder cambiar las cosas, tan astutos los rebeldes como los mediocres y todos enterrados en el mismo vecindario. Vosotros sacáis partido de la miseria, unos evadiéndoos de la misma y los otros retratándola; vosotros, los poetas, sois unos aprovechados disfrazados de atormentados. Yo también escribo y también tengo algo que decir, pero ¿acaso importa lo que digamos? No podremos suplir lo vacíos que estamos. No sabemos dejar de estarlo, tal vez nacimos para darnos cuenta lentamente de que no nos queda nada  a lo que agarrarnos. ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir buenos orgasmos? ¿Por qué lo llaman felicidad cuando quieren decir todo arreglado? ¿Por qué los llaman problemas cuando quieren decir realidad? El romanticismo no ha muerto; nunca existió. Siempre hay algo detrás de todo esto y siempre hay alguien detrás de nuestros impulsos. Me siento de toda inspiración abandonada y vosotros, pedantes y ripiosos nunca dejáis indiferente. Os odio, a vosotros, los poetas, os odio. Tenéis la labor de un loco y nos queréis arrastrar con vosotros. ¿Cuántos seducidos por la belleza nos hemos lanzado a experimentar con unas torpes letras? Yo la primera, sin duda una inexperta que por fin se ha dado cuenta de que solo somos unos lamentables rebeldes que acabarán envidiando a los conformistas mediocres cuando ellos tengan una cena caliente y dónde dormir mientras nosotros buscamos calentarnos en los labios que nunca nos quisieron besar, en las letras que nunca debimos escribir, en las velas que se nos olvidó apagar y en las pocas ganas que nos quedan de vivir.  

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

viernes, 21 de junio de 2013

Quemándome con tu fuego.


¿Y si ya no quiere volver? Desde aquél punto de vista todo se ve de otra manera. Y desde aquí solo hay que un cielo grisáceo el cual nunca es iluminado por los rayos del sol. ¿Dónde está el sol que no lo veo?¿Dónde estoy yo que no veo nada? Porque lo amaneceres desaparecieron. Desaparecieron con el fuego que quedaste, y que aún persiste en quemar todo lo demás si mi cuerpo no vuelves a tocar. Hace tiempo necesitaba algo con lo que poder desfogarme. Algo distinto cada noche. Ahora solo quiero volver a sentir esas manos recorriendo mi cuerpo, los mismo labios comiéndome cada resto y ese fuego que provocábamos, el que hacía que el cielo se viera azul, porque era más intenso que el del sol. Sí. Lo era.
¿Dónde estás ahora que no te veo?¿Dónde está mi cielo azul?

Cioccolato Nero (@fatimafva)

viernes, 3 de mayo de 2013

Quema tu propia iglesia.

Antes de nada, la gente muy arraigada al cristianismo que pueda ser susceptible de asquearse demasiado leyendo esta entrada, por favor, que abandone su lectura, avisar de que no es mi opinión, si no que intento ser objetiva en lo que os cuento.
Varg Vikernes
Caratula de Aske, del grupo Burzum
Varg Vikernes es un conocido cantante de black metal (conocido si te interesa este tipo de música) vocalista y fundador del grupo Burzum. Primero de todo, creo que os debería introducir un poco en la clase de música que es el black metal. El black metal, género más exagerado o fuerte del heavy metal, tachado de satánico, y no os lo negaré, de los años ochenta. Se caracteriza por letras anticristianas y satanistas que inducen a la violencia y una visión pesimista y nihilista del mundo. Los que me conocéis deberíais saber que me gusta este tipo de música y a día de hoy aún no he sentido esos efectos en mí. Para los que no sepáis qué es nihilismo (y no os estoy llamando incultos) es una corriente filosófica que podríamos resumir en una visión de que la vida no tiene sentido, un motivo, o finalidad. Una desmotivación del ser, digamos, no sé si me explico o si la estoy fastidiando. Partiendo de la temática del black metal puede ser que entendáis un poquito más el título de esta entrada. Es un movimiento musical que nace principalmente en regiones nórdicas muy arraigadas al cristianismo como rechazo al mismo. Volviendo a Varg, os interesará saber que se llamaba Kristian Vikernes, pero se cambió el nombre por el de Varg Vikernes (Varg significa lobo en noruego) porque no quería llevar un nombre que significara "cristiano". No solo es conocido por su música, es mayormente conocido por ser el autor (no reconocido) de la quema de al menos siete iglesias en Noruega. De hecho, una de esas iglesias quemadas es la portada del álbum de Burzum titulado Aske, os adjunto abajo la imagen. Y de hecho en uno de los "libritos" de uno de sus discos aparece la frase "quema tu propia iglesia", de ahí el magnífico título de mi entrada. No solo fue encarcelado por los delitos de las iglesias, si no también por el asesinato de Euronymous, el vocalista de Maythem, otra banda. Varg había oído rumores de que Euronymous planeaba asesinarle y no se le ocurrió otra cosa más que asesinarle él primero. Tras 16 años de condena, ya está en libertad. Obviando sus crímenes no debemos olvidar la tremenda calidad de su trayectoria musical y el hecho de dominar varios instrumentos. Varg no es satánico, o al menos no se considera así mismo satánico, sino pagano, odinista, que esto viene a significar que sigue las tradiciones que había en Noruega antes de la llegada del cristinanismo. Si queréis más información sobre él o su música la tenéis en Wikipedia. Espero haber despertado vuestra curiosidad y os recomiendo Burzum.

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

jueves, 2 de mayo de 2013

Alguien tenía que hacerlo.

Qué dejadísimo tenemos esto, es una idea que no me gusta. Ay, cuánta desidia. Alguien tenía que recordar que seguimos vivas (aunque fui la última en escribir y no me corresponde) pero bueno. Os informamos de una actual crisis de inspiración por parte de las autoras de este blog. Inspiración que yo, al menos, estoy recuperando. Intentaremos seguir activas si así lo deseáis (y si no, pues también). Yo, personalmente, pienso hablaros sobre alguien muy interesante en mi próxima entrada, no sé si conocéis a Varg, pero al que más y al que menos puede interesarle saber de él, aunque solo sea por el morbo (y no hablo de morbo en situaciones sexuales) No me voy a extender mucho más, desde esta entrada también hago un llamamiento a Fátima (Zorrón para los amigos (que no, que es bromi))  y Cristina, (Tina para los amigos) PARA QUE ESCRIBAN LAS SO PETARDAS. Un muak.

lunes, 18 de marzo de 2013

Azaleas.

Me duele la lengua de tanto querer lamerte, saborearte y probar tu piel. Me duele la lengua de querer que seas mi lija para yo ser tu terciopelo, me duele lengua de quererte, de quererte bien. Y me duelen los labios y los dedos por soñar con acariciarte demasiado, hasta desgastarte la piel, hasta desgarrarte la piel, hasta destrozarme el alma. Porque yo podría recorrerte hasta quedarme sin alma, al menos una noche, llenarme de valor y robarte un beso, dejarme mi vida y mi aliento en eso y probar, de una vez, tu infierno. Aunque infierno es lo que me haces vivir con tu escandalera, tus ruidos de risas y de primavera, infierno me haces, a infierno me hieres, no juegues más, no juegues.Y qué voy a contarte que no sepas, que no te haya desabrochado con todas las cremalleras, que no te haya demostrado con todas las noches en vela, qué más quieres que ya no tengas. ¿Reírte un poco? ¿Soñar también? Calla esa mirada perversa y traviesa y déjame, líberame de tus piernas. De tus ideas, de tus locuras, de tus idas de cabeza, de tus mañanas frías y tus noches traicioneras, del alcohol, de las batallas, las peleas, las docenas, las amapolas, los cipreses, los crisantemos, las azaleas, los colores, la sangre y las cerezas. Deja de jugar con mis instintos y déjame sentir, sola, fría y pequeña.

Pequeña


¿Adónde vas, pequeña? A un mundo infernal donde poder consagrar tu cuerpo.
¿Por qué lo haces? Porque me ha convertido en su esclava. Me ha atrapado entre sus brazos.
Ven conmigo y deja que tu calor se convierta en el mío. Arrópame para que pueda desvanecerme entre tus sábanas.
¿Y este es tu infierno? Este es mi cielo, mi paraíso, adonde tú, mi pecado, me has condenado.

¿En qué piensas, pequeña? En este lugar, testigo de todos nuestros prohibidos encuentros. En este silencio, sugerido por besos robados, por besos apasionados.
¿Y todo eso, lo externo? Todo eso desaparece, se hace invisible a nuestras tentadoras miradas, a nuestros seductores cuerpos.
¿Y por qué te estremeces? Es agradable el tacto de tus manos recorriendo mis caderas, recorriéndome entera. Mi piel se altera hasta llegar al escalofrío, porque sabe que mi cuerpo ya no es mío, ahora ya tiene otro dueño.

¿Por qué te gusta este olor a tierra mojada? Me gusta que llueva cuando me abrazas, desaparezco bajo el inmenso manto de gotas, y tú me encuentras. Me gusta que huela a frío, que nos envolvamos en la cama. Como también me gusta esta olor que quedas en la habitación, tu aroma, el que dejas en el viento, el que hace los recuerdo es mi ropa.

Pero, ¿esto es real? Cariño, esto es un sueño, un sueño real. Donde el destino ya no juega conmigo, donde no dependo de él, dependo de ti. Porque ya no soy suya, soy tuya.

Y despertó, y volvió a la realidad, volvió  a llorar y a fumar. Volvió a mirar a solas desde las ruinas de su vida por la añeja y derruida ventana. Y ya no aguantó, y cayó, cayó en un rojo mar que iba inundando todo ese sufrimiento ahora ya perdido y olvidado. Y lo hizo sin delicadeza, sin estremecerse, ni siquiera aquél pedazo de cristal entre sus venas hizo que el dolor volviera y la detuviera. Y si él ya no estaba con ella, ella ya no estaría.


Cioccolato nero (@fatimafva)

martes, 12 de marzo de 2013

¿Es cierto que esta vez te quedas?

Este humo está aquí para quedarse. Una parte de mí dice que eres peligrosa y la otra dice que simplemente eres demasiado difícil de encontrar, dímelo tú, ¿de dónde sales?
Este día no tiene final por eso tú y yo ya no tenemos noches, este invierno se va a quedar por eso perdimos la primavera, este dolor vuelve a aflorar porque la sangre ya brota por mis venas, este calor vuelve a quemar porque tus ojos se han vuelto arena, mi voz vuelve a desgarrar porque tus ladridos me han dejado de pena, tu color vuelve a teñir y tus labios vuelven a ser mi enredadera. ¿Dónde te habías metido?
Mis sábanas se vuelven a mojar y con ellas tus respuestas, tus manos me vuelven a acariciar y tus piernas me esperan contentas, tu sonrisa vuelve a reinar y yo me muero con ella, nosotros nos miramos así, cicatrizando condenas. ¿Es cierto que esta vez te quedas?
Tenue mis suspiros revelas, tenue, contra mí cuerpo en esta cama te rebelas, y destruyes mientras creas en la infinita maravilla de tus caderas, ah, y te grito una y otra vez, ¿dónde cojones metiste la primavera?
Fría me marchitas y me exasperas, fría me vomitas y me recuperas, fría, inerte, perdida, muerta.

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

Sin vida


Mátame ya por fuera, porque por dentro ya lo has hecho.
Ya no tengo vida, mis cenizas se han apagado como el día, como cuando el sol se esconde.
No jures que ya has vuelto, que aún tus pies no han pisado este suelo. Y ya lo has vuelto a hacer, a prometer, que volverás con besos guardados y abrazos acumulados. De nuevo te irás con mi querer.
Deja ya de mentir diciendo que solo me amas a mí.
¿Adónde vamos con tanta prisa? A ninguna parte. Y ya pasé, y ni siquiera intentaste atarme. Ni si quiera intentaste amarme.
Mátame definitivamente y que mis ojos dejen de brillar, porque no quiero que vuelvan a formar parte  de un nuevo amanecer. No quiero más mares de engaños. No quiero quererte más.
Tú, que siempre mentías y llenabas de frases bonitas mis oídos. Formando parte de mis recuerdos, y que no eran más que papeles de nuestra propia película, en la que participabas a solas.
Déjame marcharme. Porque ya solo queda mi presencia, entre ruinas y lluvia constante. Entre nubes grises y mares en los ojos, entre flores marchitas y el viento poderoso, llevándose pétalos, quitándome así un pedazo más de vida.
Y que aunque  aún respire, o mis ojos te miren, acaba con todo esto.
Mátame por fuera, hazlo ya, haz que descanse en paz, haz que no te quiera más.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

viernes, 8 de marzo de 2013

Lorely.


Lorely era una muerta en vida. Cuando yo la conocí, sus ojitos negros ya apenas brillaban. Parecía un fantasma, blanca como la nieve, casi transparente. Lucía siempre vestidos blancos o negros, como ella. Su cabello era azabache y largo, muy largo, llegaba hasta la cintura. Lorely era frágil y enfermiza, se desmayaba con una facilidad pasmosa, pero en su ser escondía una gran fuerza. Un día mientras Lorely tocaba el piano, me senté a observarla. Su rostro era pura armonía, sus pequeños y rosados labios le daban algo de vida, sus ojos permanecían inertes, sus finos dedos que completaban una pequeñísima mano, se deslizaban entre las teclas, apenas se los veía, se confundían con el marfil. También tuve ocasión de ver a Lorely en la ventana una tormentosa tarde. Centraba los ojos en el bosque ajena a la tormenta que se cernía sobre este. Entonces vi un hálito de vida en la negrura de su iris. Incluso creí que había esperanza para aquel etéreo ser en este mundo. Sus dieciséis años eran muy distintos a los de cualquier mujer,  Lorely siempre estaba leyendo, tocando el piano, mirando por la ventana o mirándome a mí. Me miraba cada día como si no me hubiera visto antes, un día se me acercó y susurró que no había mayor belleza que la de mis labios, sonreí y la besé, fue nuestro primer beso, Lorely nunca había besado antes y yo era primerizo en besar a la muerte. Cuando sentí la inercia de sus labios creí que sería nuestro último beso, pero no fue así. Los encuentros siguientes fueron en el bosque, a ella le encantaba aquel sombrío lugar, siempre se tumbaba sobre las hojas de los árboles ya desnudos y miraba al cielo, luego me miraba a mí, esbozaba una sonrisa y me hacía el hombre más feliz de la tierra. Recuerdo que su poeta favorito era Baudelaire y hace años que no puedo leer una poesía suya sin llorar por Lorely. El día que murió estaba preciosa. Yo había pasado unas semanas en la capital y mi distancia había hecho estragos en su frágil vitalidad. Cuando llegué apresurado por los ruegos de su madre que decía que mi niña había enfermado y no se levantaba de la cama, me la encontré con la mirada perdida. La cogí de la mano y sonrió, dijo que quería que la hiciera inmortal en mis recuerdos, que jamás la olvidara, que escribiera sobre ella, que compusiera sobre ella, que no llorara su muerte o su pérdida, dijo que me amaba, dijo que se moría de amor y entonces se desvaneció en mis brazos y nunca tuve consuelo. Contesté a sus finales palabras con una sencilla frase: ‘Mi dulce Lorely, tú eras mi paraíso y allá donde vayas lo harás un lugar donde ser feliz.’ Lloré su pérdida hasta la deshidratación de mi alma. Y hoy me armé de valor para escribir sobre ella. Firmemente creo que Lorely ahora es feliz, pero que yo no lo volveré a ser jamás porque no la tengo a mi lado.

jueves, 7 de marzo de 2013

Autodestrucción

El viento me da fuerte en la cara, como si estuviera enfurecido conmigo, aunque ya no siento ni el frío, porque llevo demasiado tiempo perdido aquí fuera, fumándome un cigarro tras otro.
Ahora ya no fumo Marlboro, ya es Chester, ya no le fumo a él, me fumo mi vicio, mi ansia, mi pena, mi dolor. Me fumo a mí misma.
Ya no visito esos sitios con cierto encanto, prefiero algo ruinoso y donde el dulce sonido de los goterones al caer en el charco irrumpen el silencio.

Me siento mal conmigo misma, y aunque fui yo la que acabó con todo este dulce sufrimiento que me destruía por dentro, siento que me he decepcionado,  me siento inútil, y tonta, porque he sido tonta, y confiada, aún jurando que nunca sería así, que nunca caería en esa jodida trampa. Y no me hice caso, no hice caso a la razón, me dio igual las consecuencias que más tarde llegarían, y donde “más tarde” se convierte en mi presente, y ahora ya no es eso lo que me destruye, ahora es una autodestrucción.
Solo quedo yo, y yo  misma. Ni mis principios sobrevivieron a todo esto, y  aún sigo aquí porque siempre dije que querría morir plácidamente, pero  un siempre no existe, y yo digo demasiadas cosas, que con el viento que hace hoy, las palabras se esfuman fácilmente.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Thirteen Thirty Five.

Me siento tan pequeña frente a ti, mataría por tener diez años más y que me tomaras en serio. Veo como se va avivando la llama de tu cigarrillo con cada calada, te pediría uno pero, como siempre, la respuesta sería que soy demasiado pequeña para estas cosas. Desde que te beso la boca ya no me sabe igual, me sabe a veneno y a noches sin dormir, desde que me desnudas lentamente ya no soy la misma, soy un pedacito más de ti. Cada vez que me miras  mis deseos de irme de aquí a esconderme contigo en cualquier parte aumentan y me muero todos los días de tu carne hambrienta. "Niña, no llores". Pues no te vayas, por favor, no te vayas, y si te vas llévame contigo, juro estar callada. "Llenas de tu risa cada estancia". ¿Entonces por qué te marchas? Hombre de ojos tristes, tus sonrisas están contadas, si me dejas aquí, ¿cuándo reirás? ¿cuándo acariciarás tiernamente mi cara? No puedes hacerme esto, sabes bien que no volverás. ¿Piensas dejar que me consuma como si nada? Me fumaré tu ausencia envenenándome como haces tú ahora, ¿eso te gusta? Te gusta mi fragilidad, ¿por qué? ¿porque puedes jugar con ella? Oh, pequeña, obediente, manejable. Yo ya estoy harta. Márchate, ahora soy yo la que te lo pide. Siempre nos quedará el "fue divertido" agarrado entre los dientes y la rabia apretando a la razón. Si me dejas aquí, estoy convencida, de que no volveré a sentir.

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)


Ínstame 
Una historia empieza con un buen principio, sin embargo yo no tengo buenos principios, solo malos finales.
-Hijo de puta.
-¡Valeria, déjame explicarte!
-Sí, explícame cómo le gusta que se lo hagan a tu amiga, a mi mejor amiga.
Infernal día en el que desee morir, o más bien matar a aquellos dos extraños, porque al fin y al cabo son extraños, que me han estado engañando todo este tiempo, y es lo que me lleva a preguntarme, ¿qué hago aquí?, no es necesario responderme, simplemente porque no tengo respuesta alguna que darme.
Quiero creer que tengo un motivo por el que quedarme aquí y seguir fingiendo que todo está bien, cuando no es más que una vida llena de problemas, deudas que no puedo afrontar, y donde mi inspiración se ha ido al traste. Echarme de la agencia de publicidad ya no era uno de esos sorprendidos problemas que me da la maravillosa vida que quería hacer ver en los spots que creaba. Mi sueño siempre fue ser mi propia jefa, supongo que como el de todas y cada una de las personas españolas, que por casualidad no se hizo realidad.
-Valeria, sé que siempre podré estar orgullosa de ti.
-Y yo haré que lo estés, mamá.
Y ahora mírame mamá, tú que descansas ahí arriba, placidamente, mientras yo me consumo en la sociedad sin poder afrontar ni un pago más del alquiler, y sentada en unas escaleras cualquiera, a plena luz de la Luna, fumándome un último cigarrillo que encontré aquí en mi bolsillo, porque la caja, como siempre, se me quedó en casa, dónde estaban  aquellas dos maravillosas personas a las que apreciaba tanto, destrozando mi cama por puro placer. Quisiera recordar buenos tiempos, en los que mi única existencia de preocupaciones era ahorrar un poco para pagarme algún que otro caprichito con el dinero de la paga que me daban todos los domingos, pero ya están tan lejanos que casi no los puedo ver, ni siquiera  encontrar por mi mente, se han esfumado como el humo de este cigarro.
-Odio que fumes, Valeria.
-Pesada criatura, ¿quieres tumbarte aquí conmigo a disfrutar este maravilloso día de lluvia?
-No sé cómo te pueden gustar estos días así, además tengo trabajo.
-Solo hay que problemas en mi vida, intento ver algo bueno en todo esto.
Siempre mintiendo, siempre. Y yo viendo el lado bueno de las cosas, pues cada vez me hundo más en la miseria y me es más difícil. Quiero creer que algún día no habrá nubarrones que tapen la Luna y haya un cielo oscuro totalmente despejado, pero ahora intento limitarme a seguir adelante como puedo, y si es verdad que estás ahí arriba cuidándome, mamá, solo te pido que me des fuerzas, fuerzas para no pensar que la mejor estancia en todo este mudo es la de volver a tu lado y no seguir aquí abajo con el resto de mortales como  lo soy yo, todavía.

(Basado en  Bajo vendas)

Cioccolato Nero (@fatimafva)

lunes, 4 de marzo de 2013

Humo. Parte cuarta. (Y última)

Jonhy Depp
Me quedé mirando el cenicero. Me quedé callado y sin decir nada, recreándome en mi decadencia como de costumbre, me quedé observándola en el escaso humo que salía de mi cigarro y allí me perdí. Decidí volver al grupo sin dejar los estudios, sacando las fuerzas de un momento de serenidad antes del próximo porro. Me decidí a escribirla para irla sacando de mí. Jamás iba a olvidarla pero tampoco esta autodestrucción era necesaria. No, nadie, ni siquiera ella, se merece mis últimos alientos. Siempre fui así, ¿pero tanto? Ya estaba bien. Me dediqué unos últimos minutos para extrañarla, deshaciendo mi mono de ella en el whisky en la botella. Mojé mis dedos y los paseé por mis labios, cerrando los ojos, pensándola, pensando su forma de sonreír provocándome y su irresistible inocencia. Me dejé llevar por su ausencia, un poquito más. Quería quedarme así, recreándola en mi memoria. Brigitte, Brigitte. 

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)
Orgullo

A menudo esas personas a las que queremos, nos defraudan. Pero lo que no pensamos es que, ¿y nosotros?, ¿también lo hacemos?
Somos egoístas y no vemos que les hacemos daño a los demás. Y si nos damos cuenta, no queremos reconocerlo.
Queremos cambiarlos, queremos modificarlos a nuestra manera y no los aceptamos tal y como son.
Quizás no lo hagamos intencionadamente, y quizás sean cambios minúsculos que ni si quiera se den cuenta ellos mismos. Pero a veces, hacemos daño. Sí, dicen que hay que tener orgullo, pero hasta un cierto punto. Te sobrepasas, e incluso puedes dejar de hablar a esa persona a la que tanto aprecias. Puede que simplemente dure unos días, o ni siquiera un par de horas, pero también puede alargarse y convertirse en años. ¿Por qué dejar pasar tanto tiempo sin disfrutar de su compañía?, ¿por orgullo? Esas personas no son orgullosas, son egoístas, y no son capaces de ponerse en el lugar de los demás, solo en su propia piel, quizás porque no quieran verse como culpables, no tienen humildad, no. Porque saben que han actuado estúpidamente mal.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

viernes, 1 de marzo de 2013

Por qué tan bella y tan perdida.

Me contó que el cielo allí era amarillo y que los ojos de la gente estaban hechos de cal. Me dijo que no existía la música en aquel lugar. Le pregunté: ¿Y cómo sobrevives? Ella respondió: Corrí hacia el negro mar, cogí una caracola y la escondí bajo la cama, se la llevaron las ratas blancas y me eché a llorar, no sabes cuán reconfortante fue que mis lágrimas supieran a sal. Desde entonces, voy toda las noches al puerto, cuando vuelvo la vista, gracias a la oscuridad ya no veo el humo que invade el pueblo, ni siquiera se perciben las chimeneas de las fábricas si no hay luna. Y soy un poco más feliz. Un día llegaste tú mientras yo paseaba por aquí, me tumbé en la arena y hundí mis manos en ella, tu brisa rozó mi pelo cuando pasaste detrás de mí. Te dirigías a uno de los barrios más ricos, me preguntaste la dirección, ¿no te acuerdas? Sonreí tontamente al indicártela y nuestras manos se chocaron cuando señalaba el lugar. Me miraste como nadie jamás lo había hecho y susurraste: Enséñame dónde vives tú. Y señalé el mar.
La miré entonces a sus ojos azabache preguntándome por qué tan bella y tan perdida.


Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

jueves, 28 de febrero de 2013

Un adiós. 
Ahora, tócame con un solo dedo y desharás mi corazón de hielo, ahora, me robas todas las miradas, mi mente, mis noches desveladas. Solo queda esta eterna distancia que nos separa, que impide volver a ver tu cara. Te dije, no te vayas, y te fuiste, me dejaste, sola, sin nada que merezca seguir, sin nada que me anime a sentir, que me invite a dejarme llevar, porque como bien sabías, yo no soy así, solo confiaba en ti, solamente en ti, en tus fuertes manos que eran las únicas que me sostenían. Pero ahora todo eso ya da igual, ¿qué me importa si sufro? Ya no siento ni el dolor, ni el de un último adiós. Sigo hundiéndome porque este vaso no tiene fondo, aún así no consigo ahogarme, porque no tiene agua, te la bebiste toda, me bebiste toda, todo lo que ayudaba a este vaso a seguir siendo útil. Porque me has dejado vacía, porque ya en mí no encuentro nada. Mi habitación volvió a ser como era, como era antes de que tú llegaras, de que te fueras. Mi vida entera se ha vuelto gris, negra, como las nubes de los días tormentoso en los que nuestras palabras llegaban a ser ofensas, cuando era yo la que marchaba y tras de mí dejaba el sonido de un fuerte golpe que cerraba la puerta. Pero cuando volvía, y volvía la calma, los nubarrones desaparecían, y el sol lucía de nuevo, el sol que entraba por la ventana de la habitación. Y que ya no hay más de esos. Aún solo volver a verte, déjame solo eso, déjame volver a sentir algo por dentro, porque así no vivo, así, ya he muerto. De lejos, y no, si no quieres que me quede contigo para siempre, no me toques, no me mires, ni si quieras no me dejes olerte, porque si tu aroma vuelve a  pasar por aquí, si tú vuelves a pisar este suelo, te juro que no perderé un segundo más en no estar cerca de ti. Porque volveré a ser tu nocturno acompañante cada noche, como siempre, como lo era antes.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

Humo. Parte tercera.

-Deja de mirarme así o cometeremos un error, pequeña.

   Esa frase había sido la que dio inicio a mi odisea con "Brigitte", la llamaremos así para diferenciarla del resto. Aunque no necesita que la diferenciemos, brilla por sí sola. ¿No lo veis? Su brillo me ciega incluso desde aquí que no puedo verla.
   Los apuntes ya habían hecho un agujero en el escritorio del peso que tenían. No por ser muchos, que también, sino porque eran una inminente obligación. A ese peso se le añadían el del humo y su ausencia. Ah, maldita ausencia. Maldita ella que cada vez que respiro vuelve a saber en mi boca, ah, condenada boca la suya. Si no dejaba de torturarme jamás saldría adelante. Pero era un masoquismo tan dulce el pensarla a cada instante, una obsesión continua, un mortificarse con cada bocanada de aire que no podía parar. Aunque el término "aire" no se podía utilizar en mi santuario, allí solo había humo, allí solo hay humo, allí solo falta ella, allí solo quedo yo, allí, allí, ah, su foto. ¿Cómo cojones me voy a concentrar en escribir esta mierda si ella no sale de mi cabeza? Será mejor que escriba una canción.

                                                    Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

miércoles, 27 de febrero de 2013

A ciegas.

Hazme eterna. En un suspiro, en un segundo. Hazme eterna mirándome las horas muertas. Hazme, hazme tuya y perfecta. Hazme efímera en tu boca e infinita en tus sueños. Hazme oro y hazme tiempo. Y prometo que velaré todas tus noches, todos tus malos momentos, todos tus encuentros y desencuentros. Hazme eterna y estaré a tu lado porque no creo que haya algo mejor que eso. Háblame de amor sin miedo que iré a ciegas a matarme en el camino de tus besos, a dar con el muro de tus inviernos. Y cuídame, cuídame este y todos mis eneros. No me quieras si no quieres pero admírame y fascíname. Píntame y despíntame con tus pinceles, convierte mis noches en amaneceres. Siénteme en tu pecho y láteme, láteme muy fuerte, que parezca que el corazón se te saldrá del pecho. Embarquémonos en este viaje con destino incierto. Vámonos, vámonos y seamos, amor, seamos eternos.
Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)



Nuestro ilusorio lugar.

Donde espacios sin humo se vuelven tóxicos. Donde el día da miedo. Donde me siento más cómoda en la oscura noche. Donde las sombras son comunes y sus alargados brazos intentan imitarte.
Donde todo es negro, antiguo. Donde las calles son de piedra. Donde hay cristales rotos, de espejos, de ventanas. Donde el sonido tranquilizador es el silencio acompañado de tu aliento, donde no hay ruido. No hay nadie. Tampoco el ruido del segundero contando los segundos que pasan y que se nos escapan, no, porque allí no se van ni los segundos, ni horas, allí el tiempo no existe. Donde el amanecer no es temido, porque no amanece, porque aun queriendo ver tu bello rostro, que el sol no salga, que nunca salga.
Donde mi cama no está vacía y donde la lluvia no sea salada, porque su sabor arde, y quema. Te quema.
Donde solo tu calor sea inmune a mi cuerpo, y que si ardes, yo contigo.
Donde no hay centímetros ni distancias, ni viento que nos separe. Donde ese viento solo quiera que me arropes, con tus manos, tu brazos, porque las sábanas serán nuestro único abrigo, y nuestros cuerpos el calor del sol.
Donde siempre brillen las estrellas y la Luna llena. Donde los lobos aúllen y las criaturas de la noche nos caten.
Donde tus labios sean míos. Donde tu sangre , sea la mejor sangre, la sangre que harás mía. Donde tus caricias nunca acaben, donde me regales tu humo. Donde tú nunca te vayas, y que si te vas, sea conmigo. Donde da igual si envejecemos, porque siempre seremos jóvenes. Donde haya sitio para los dos en el ardiente infierno, porque estaremos condenados, por ser egoístas, yo seré egoísta al no dejarte, al no dejar que te vayas.
Allí, donde muramos de la mano, Donde durmamos para siempre al lado. Donde será un siempre.
 Allí, amor, allí nos encontraremos. Encuéntrame.

Ciccolato Nero (@fatimafva)

martes, 26 de febrero de 2013

Humo. Parte segunda.


¿Cómo sabemos lo que es realmente bello? Es decir, ¿a qué se ajustan los cánones de belleza? Pienso que cada vez son más amplios o variados, si está mejor dicho. Yo estaba enamorado de una Brigitte Bardot en versión mía. Sí, porque era mía, porque decía que sus suspiros eran míos. Las piernas de esa mujer adornaron las sábanas de mi cama durante unos meses y después se desvanecieron para no volver. ¿De quién fue la culpa? Yo suelo echársela al enfermo mundo. Me da igual dónde esté o con quién, pero si vuelve, si se le ocurre volver, la estaré esperando. No hay nadie en el mundo como ella, dios se lució en su creación. De hecho, la existencia de mi musa es lo más bello de este mundo, la razón por la que sigo creyendo en la vida y su finalidad. La razón por la que no me pego un tiro. ¿Qué coño voy a hacer ahora que no está? No puedo concentrarme en nada, mi habitación es más oscura a cada día que pasa, y me importa una mierda las piernas que mojen mis sábanas con tal de no pensar un segundo en ella. Pero su mirada inocente siempre vuelve. En momentos como este me pregunto, ¿cómo fue que la perdí? Sigue teniendo en esos labios todo de mí. Aunque me quedara ciego, sordo y mudo no dejaría de sentirla en cada estancia de esta casa, en cada calle de esta ciudad y allá a dónde fuera. Dudo que vuelva, pero para mí es como si no se hubiera marchado.
Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)             
                                                                                                             Brigitte Bardot. 

Dejando de brillar


Humedeciéndome bajo la lluvia. Ves cómo en los charcos aparecen una ondas continuadas, producidas por la gotas caídas de esa bóveda celeste situada sobre nosotros, cómo tu ropa empieza a pesar, y tu pelo se baña en agua. Más tarde no sientes nada, te acostumbras a esa sensación, y únicamente te das cuenta de que lo que llevas puesto te hiela, cuando sientes el calor del abrazo de esa persona, que rápidamente se aparta porque la humedad que acumulas en tu cuerpo le molesta. Tu ropa rápidamente se adhiere a tu cuerpo, y sientes el frío del agua que constantemente cae en la gélida estación de invierno, pero que hasta ahora no pensabas que pudiera congelar tanto. Necesitas desprenderte de las prendas que, por lo contrario, no quieren desprenderse de ti. Con un trapo seco intentas quitarte los restos del transparente fluido que se ha quedado en tu piel, pero te es difícil. Y ahora, solo ahora, corro hacia esa persona, que está esperándome sentado en la silla del salón, contemplando el paisaje que se ve desde la enorme cristalera. Sí, ya puedo sentir su calor, aún mejor que antes, el calor de sus brazos arropándome, y la ternura de sus labios, robándome así el poco sabor agua salada  que me quedaba en ellos. Pero también sientes como tu corazón bombea más fuerte, y cada vez más, y  una extraña sensación en el estómago que te produce placer.
A lo largo de la vida, puedes ver como creces; todo tu cuerpo, junto con tu mente. Te desarrollas, maduras. Ves como las personas cercanas a ti crecen a tu lado.
Me quedo quieta, observando, mi alrededor, cómo actúan las personas que caminan por la acera, o cruzando por el paso de peatones saltado de una franja blanca a otra, sus gestos, cómo se mueven sus labios y las expresiones de sus caras, según en qué situación estén. Veo, ciclistas, pasan a gran velocidad, únicamente concentrados en seguir hacia delante, madres enfurecidas con sus hijos, gente con prisa, o simplemente dando un paseo, solos, o acompañados. Personas que se desesperan, pueden enseñarnos en su rostro, porque el semáforo les prohíbe pasar; el semáforo cambia, y seguidamente los coches avanzan, ya no queda nadie.
Oigo, oigo aves, y me paro a escuchar, aun que no sé muy bien dónde se encuentran, pasan vehículos constantemente por la carretera de al lado, impidiéndome así, visualizarlas mejor, y se escuchan multitudes de conversaciones, que se hacen públicas y que tu oído, sin querer, ha descubierto. Puede oírse  música, procedente de algún que otro coche, y niños gritado, probablemente se diviertan, sí, también se escuchan niños, niños que pisan charcos, que seguramente no superen los diez años de edad,  y junto con ellos las riñas de sus madres. Escucho golpes, continuados golpes, que suceden en distintos puntos, y que soy incapaz de ver dónde se sitúa cada uno de ellos.
Inspiro, huele a frío, frío que deja que tu nariz se congele y pierda un poco el sentido, pero aun así, puede oler a tierra mojada, incluso puede percibir un poco de mi perfume que hace unas horas me eché, pero que  la lluvia ha difuminado. Pero no solo el mío, cada persona que pasa  huele diferente, tiene su propio aroma. Oler, no huelo demasiado, pues mi nariz no percibe más que un frío del que no puede desprenderse.
Mi gusto solo quiere percibir el sabor de su boca, porque tiene un sabor, un sabor no común, que no tiene cualquiera, y que quiero recordar, entonces le beso, ha fumado, e intenta disimularlo con un chicle de menta, pero el sabor sigue ahí. Me gusta, no quiero desprenderme de ese  sabor, así que le vuelvo a besar, sabe igual. Una vez descubierto un sabor agradable, más bien rico, necesitas volver a tenerlo en la boca. Cantidad de sabores pasan por ella, pero ninguno coincide, y ninguno se asemeja al suyo.
Pero, ¿qué pasa?, pasa la vida. Creces, y tus sentidos se debilitan, nada de eso que podías sentir, ver, oír, oler e incluso percibir en tu boca, se apaga, y tú con ellos, y junto a ti, él.
Estás tumbada en la cama, y ves que está contigo. Quieres mantener tu mano firme agarrando la suya, y tus ojos abiertos, pero tu cuerpo dice lo contrario. Tu corazón se ralentiza, no sientes su mano, y ves borroso, oyes, pero solo de fondo, y no te paras a pensar a qué huele, ni a qué sabor tienes en tu boca, porque te estás consumiendo, porque ahora, ya estás muerto.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

lunes, 25 de febrero de 2013

Humo. Parte primera.

Hola, pequeñas criaturas de la noche. Para todos los desarraigados que se puedan sentir indentificados y para los que no, ahí va mi historia, bueno, la mía no, la de mi protagonista. Espero que os guste.

Mis noches siempre tuvieron complejo de concierto de rock. La habitación hasta arriba de humo, las colillas por el suelo, el techo más cerca del cielo, y los solos de guitarra reventando el ordenador. Quizá siempre fue un deseo de romper las opresoras paredes a golpe de música. Las ventanas, los cristales y todo lo que me hiciera prisionero. Me gustaba mi enfermiza atmósfera. El techo lleno de humedades y las paredes agrietadas y descascarilladas por culpa de algún póster de Motörhead mal y bruscamente arrancado en algún revolcón. Aquel era mi santuario. Los pocos privilegiados que habían podido respirar su mierda lo decían, que estaba hecho para mí. Mi alma enferma y drogada solía hacerme desempolvar el bajo de vez en cuando y recordar el noble arte que Steve Harris llevaba desempeñando desde hace unos cuarenta años. Solo que yo sin mucha destreza. Dejé el grupo para centrarme en los estudios y ahí, hasta arriba de yerba, me planteaba si realmente había nacido para eso. Siempre imaginé mi vida como la de una verdadera estrella del rock. Viviendo rápido y rodeado de excesos y muriendo loco, joven y solo. Tal vez nadie hubiera vuelto a visitar mi tumba, pero siempre me habría quedado anclado en la memoria de los nostálgicos. ¿Hay algo mejor que eso? Fuera como fuese ya era tarde para lamentarse, ni el rock ni el heavy metal podían ya salvarme. Había vendido mi rebeldía para comprar droga hasta quedarme atado a la mediocridad. Tenía un taco de apuntes sobre el escritorio y los exámenes en una semana. Si al menos hubiera estado ella para ayudarme, pero ella ya no estaba. Empezaba a sumirme en una espiral de autocompasión bastante asesina.


Fdo: Chocolat Blanche. (@Lau12Primavera)

Bajo vendas

Paseo bajo la lluvia y ya  nadie me puede decir que coja un paraguas para no mojarme, resfriarme era uno de esos estúpidos problemas de los que se queja la gente de hoy en día, y que no se dan cuenta de la suerte que tienen, podía haber sido peor. Mi vida ha cambiado bastante, y he madurado desde la muerte de mis padres. Solo tenía a mi hermano, y cada uno vivíamos lejos, nos veíamos poco y  le echaba tanto de menos. Desde entonces ya no se ríe como antes, ha cambiado, y es que yo también, nuestras vidas cambiaron mucho. Él ya trabaja, y ha montado una empresa de publicidad, es alguien muy importante y estoy muy orgullosa de él. Antes pensaba, ¿cómo será mi vida cuando termine la universidad?, ¿me irá tan bien como a él?, sin embargo, ahora me limito a vivir el presente y no me preocupo por lo que pueda suceder más tarde. Ahora mi vida es totalmente distinta a lo que me imaginaba, mi mentalidad ha cambiado, y mi mundo también.
He empezado a fumar, y si mi madre me viera, me mataba. Me he empezado a acostumbrar al sabor del tabaco y no es que suela fumar mucho, solo cuando tengo alguna preocupación o estoy muy estresada con los exámenes.
Pero ahora, desde que en mi vida ha aparecido Andrés, veo todo más fácil, en parte me ha sacado del infiero de vida que llevaba antes.
Solo hacía que fumar, salir de fiesta, todos lo fines de semana bebía más de lo que debía, dejé un poco los estudios y empecé a acostarme con tíos a los que no había visto en mi vida. Él ha sido quien me ha salvado de las manos del diablo. Antes no creía en el amor, ni mucho menos, y aún ahora no me acabo de creer del todo que alguien pueda hacerte completamente feliz, pero no me puedo quejar. Desde que ocurrió todo eso, me derrumbé, y pensé que no saldría nunca del agujero en el que me metí. Lo conocí por Berta, es mi mejor amiga, y también me ayudó mucho. Yo lo traté como a uno más, pero él siguió insistiendo, era alguien especial y no me quería dar cuenta, hasta me quité la venda y descubrí que mi vida estaba completamente vacía, y que en el mundo en el que creía ser feliz, me estaba destruyendo por dentro sin darme cuenta, me estaba marchitando como un ramo de flores al que no se les cambia el agua. Poco a poco me fui dejando llevar más, y por él he llegado hasta aquí. No me arrepiento de nada de mi vida, si no sería antes, iba a ser después, esta etapa la tenía que pasar, y a mí me pasó de la peor manera.
Antes de ayer me llamó, le dije que me sacara de aquí, que necesitaba desconectar, todo esto me agobiaba, y tenía que probar aires distintos. Hoy estamos en San Sebastián. Ese mismo día después de una media hora de su llamada, me vino a recoger al piso y me llevó a mi ciudad favorita. Le debo mucho, y me hace sonreír. Mi hermano de vez en cuando, viene a hacerme una visita en cuanto su trabajo le deja libre, se preocupa mucho por mí y quiere ver que esté bien. Creo que desde que sabe que estoy con Andrés  está más tranquilo, sabe que me cuida y que puede confiar en él.
A mis padres les echo tanto de menos que hay veces que me vuelvo a caer, me vuelvo a derrumbar, al sentir que ya no están conmigo me siento débil, pero ahora, tengo a alguien que me levanta, me da un beso en la frente y que me dice,”Valeria, tranquila, todo va a salir bien, y ellos te siguen cuidando.”

Cioccolato Nero (@fatimafva)
CIOCCOLATO NERO


 Yo soy "Cioccolato Nero", puro chocolate italiano, en realidad tras el nombre se ocultan mi terrible debilidad por el chocolate negro, imprescindible en mi vida, soy de las que sustituyen el morderse la uñas por este placer que, por suerte, no me falta.  En cuanto al nombre en italiano, mi sueño sería ir a Italia en algún momento de mi existencia y está en mis planes aprender el idioma, pero todo poco a poco, que me agobio.
Aquí hablaré de todas esas cosas que se me pasan por la cabeza, más bien es un entretenimiento, para los tantos ratos libres que muchas veces puedo tener. Puede que os cuente mis penas, o mis reflexiones, o que día hace hoy, un poco de todo.
Suelo ser muy quisquillosa, yo diría mejor perfeccionista. No me gusta hacer planes a largo plazo, suelen salir mal.
Me gusta muchos tipos de música, pero mi estilo suele optar por el rock, también hay que decir que cuando estoy en plan ñoño no hay quien me quite las canciones acorde con mi estado de ánimo.
Suelo desahogarme mucho con películas de esas que me hacen llorar, porque sino no me da por hacerlo. La verdad es que soy muy mía en el tema de sentimientos, y tengo muchos muros, o como bien le diría a "Chocolat Blanche", presas de hormigón.
Bueno, solo decir que ya me iréis conociendo poco a poco, o no, pero el caso es que eso no importa demasiado, solo espero que os guste el blog y que disfrutéis.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

Chocolat Blanche

Ya les he pedido a las moninas estas que hagan lo mismo que voy a hacer yo ahora, a ver cuándo se ponen a hacerlo, yo como he sacado un hueco pues aquí estoy.

Mi nombre es "Chocolat Blanche" por algo. Se nos ocurrió lo del chocolate, así que nos los repartirmos. Hubo una época de mi vida en la que me jalaba una tableta de chocolate blanco en dos días, hoy incluso en menos. Los que me leeréis seguramente ya me conocéis y los que no, bienvenidos seáis igualmente adorables criaturillas del señor.

Mis objetivos en este blog son variados, para empezar quiero publicar relatos ya que me gusta escribir y una se siente mejor cuando lo comparte con el mundo. Puede que algo de poesía también, aunque actualmente estoy un poco frustrada en el ámbito de la lírica. Hablaré de cine y música, por supuesto, aunque es muy posible que pocos compartáis mis gustos, pero, quién sabe, tal vez os descubro algo que no conocíais. También algo de libros, ya que me gusta leer. Y de mí más bien poquito exceptuando esta entrada. No sé si os gustará, pero esto es para vosotros aunque un poquito también para mí.

Como veis me oculto bajo la imagen de una Wendy un poco cambiada. ¿Por qué? Pues, ¿veis la inocencia en su carita? Eso soy yo, pero por dentro van las calaveras, los piercings, los tatuajes y mucho, mucho rock.

Esto es todo, pequeños.

Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

Tres chocolates.

Queridos y queridas, esto lo estoy escribiendo yo aunque no sé por qué, supongo que alguien tenía que hacerlo. Se nos ocurrió la idea de un blog, bueno, miento, se le ocurrió a Curro, pero nosotras la hemos llevado a cabo. Y por "nosotras" me refiero a @fatimafva, @tinamartin_10 y yo (@Lau12Primavera) Intentaremos escribir de vez en cuando algo que os interese, o no, porque en palabras mías esto es para decir "lo que nos salga del chichi" dicho de otra forma más correcta, para expresarnos libremente. Supongo que pondremos de todo. Tina de One Direction, Fátima que le gusta comer cuando llega a casa por las noches y yo que la vida es un río que fluye. Tras esto os dejo una frase crucial:

                            "Mira más allá de lo que ves"-El mono fumao del Rey León"

PD: Para que os enteréis de quién es cada una.
Milk Chocolate- @tinamartin_10
Cioccolato Nero- @fatimafva
Chocolat Blanche-@Lau12Primavera