Ahora ya no fumo Marlboro, ya es Chester, ya no le fumo a él,
me fumo mi vicio, mi ansia, mi pena, mi dolor. Me fumo a mí misma.
Ya no visito esos sitios con cierto encanto, prefiero algo ruinoso
y donde el dulce sonido de los goterones al caer en el charco irrumpen el silencio.
Me siento mal conmigo misma, y aunque fui yo la que acabó con
todo este dulce sufrimiento que me destruía por dentro, siento que me he decepcionado, me siento inútil, y tonta, porque he sido tonta, y confiada, aún jurando
que nunca sería así, que nunca caería en esa jodida trampa. Y no me hice caso,
no hice caso a la razón, me dio igual las consecuencias que más tarde llegarían,
y donde “más tarde” se convierte en mi presente, y ahora ya no es eso lo que me
destruye, ahora es una autodestrucción.
Solo quedo yo, y yo
misma. Ni mis principios sobrevivieron a todo esto, y aún sigo aquí
porque siempre dije que querría morir plácidamente, pero un siempre no existe, y
yo digo demasiadas cosas, que con el viento que hace hoy, las palabras se
esfuman fácilmente.
Cioccolato Nero (@fatimafva)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario