jueves, 7 de marzo de 2013

Autodestrucción

El viento me da fuerte en la cara, como si estuviera enfurecido conmigo, aunque ya no siento ni el frío, porque llevo demasiado tiempo perdido aquí fuera, fumándome un cigarro tras otro.
Ahora ya no fumo Marlboro, ya es Chester, ya no le fumo a él, me fumo mi vicio, mi ansia, mi pena, mi dolor. Me fumo a mí misma.
Ya no visito esos sitios con cierto encanto, prefiero algo ruinoso y donde el dulce sonido de los goterones al caer en el charco irrumpen el silencio.

Me siento mal conmigo misma, y aunque fui yo la que acabó con todo este dulce sufrimiento que me destruía por dentro, siento que me he decepcionado,  me siento inútil, y tonta, porque he sido tonta, y confiada, aún jurando que nunca sería así, que nunca caería en esa jodida trampa. Y no me hice caso, no hice caso a la razón, me dio igual las consecuencias que más tarde llegarían, y donde “más tarde” se convierte en mi presente, y ahora ya no es eso lo que me destruye, ahora es una autodestrucción.
Solo quedo yo, y yo  misma. Ni mis principios sobrevivieron a todo esto, y  aún sigo aquí porque siempre dije que querría morir plácidamente, pero  un siempre no existe, y yo digo demasiadas cosas, que con el viento que hace hoy, las palabras se esfuman fácilmente.

Cioccolato Nero (@fatimafva)

No hay comentarios:

Publicar un comentario