sábado, 15 de febrero de 2014

Todos felices y sectarios: como la sociedad.

No suelo frecuentar este balcón, no sé muy bien por qué. Esta noche me va a estallar la cabeza y me fallan las piernas. Siento que me caeré sobre mí misma y lo único que puedo hacer es recogerme. Estoy pasando en mi cabeza todas las canciones alegres que se me cuelan entre las deprimentes. No quiero escuchar nada que no sean los coches pasar y la lluvia caer, o a los hombres medio desencantados del amor de esa mujer, que les hizo temblar y hoy les marea que gritan su nombre y la convierten en canción. Una vez creí que siendo tan zorra como soy alguien me escribiría una canción al más puro estilo de Sabina, o un poema al de Bukowski, y me acabé encontrando a mí misma escribiendo sobre estas directrices a un amor de putas, a un amor de alterne. Sé que os encantan las historias tristes, en el fondo sois un poco como yo, pero cuando creí que estaba manchando el suelo con mi vómito emocional, cuando creí que no me quedaba un solo rincón por vomitar con mi verborrea, alguien me cogió de la mano prometiendo desintoxicarme, no, no lo dijo, pero lo leí en su mirada. Y hoy creo que al fin estoy rehabilitada, ¿cómo decirlo? Hoy soy una zorra domesticada. Me da igual de qué forma pueda tomarse esto, igual que me era indiferente mi lamentable estado y eso que necesitaba una buena limpieza por dentro. Hoy vengo diciendo: "Hola, soy [inserte un nombre aceptable] y llevo cerca de dos meses sin fallarme a mí misma" Y entonces vosotros diréis: "Muy bien, hermana [inserte nombre aceptable]" Y todos felices y sectarios. Como la sociedad. 

domingo, 19 de enero de 2014

Pasaje.

Tú, que tienes tiempo de soñar, de mirar a la luna, de amar, de gritar por amor, de sentir algo dentro. Tú, que tienes el tiempo en tus manos. Sueña por mí, mira a la luna en la que algún día se reflejó mi rostro, ama más de lo que yo pueda amar, grita por los dos, y siénteme dentro de ti.


Tú, que puedes pararte y pensar, yo, que no puedo ni detenerme un segundo. Tú, que puedes acariciar con ternura, yo, que sólo paso de largo. Aprovecha esa facilidad para completar a alguien, y ríete de todo lo que dejaste atrás. Mientras, yo sigo corriendo, y sigo perdiendo el tiempo escribiendo un simple texto con final, sin escribir una historia donde siempre haya algo que contar.

Cioccolato Nero (@fatimafva)