¿De qué sirve confesarme, si no me arrepiento?- Al Pacino
miércoles, 27 de febrero de 2013
A ciegas.
Hazme eterna. En un suspiro, en un segundo. Hazme eterna mirándome las horas muertas. Hazme, hazme tuya y perfecta. Hazme efímera en tu boca e infinita en tus sueños. Hazme oro y hazme tiempo. Y prometo que velaré todas tus noches, todos tus malos momentos, todos tus encuentros y desencuentros. Hazme eterna y estaré a tu lado porque no creo que haya algo mejor que eso. Háblame de amor sin miedo que iré a ciegas a matarme en el camino de tus besos, a dar con el muro de tus inviernos. Y cuídame, cuídame este y todos mis eneros. No me quieras si no quieres pero admírame y fascíname. Píntame y despíntame con tus pinceles, convierte mis noches en amaneceres. Siénteme en tu pecho y láteme, láteme muy fuerte, que parezca que el corazón se te saldrá del pecho. Embarquémonos en este viaje con destino incierto. Vámonos, vámonos y seamos, amor, seamos eternos.
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