jueves, 28 de febrero de 2013

Humo. Parte tercera.

-Deja de mirarme así o cometeremos un error, pequeña.

   Esa frase había sido la que dio inicio a mi odisea con "Brigitte", la llamaremos así para diferenciarla del resto. Aunque no necesita que la diferenciemos, brilla por sí sola. ¿No lo veis? Su brillo me ciega incluso desde aquí que no puedo verla.
   Los apuntes ya habían hecho un agujero en el escritorio del peso que tenían. No por ser muchos, que también, sino porque eran una inminente obligación. A ese peso se le añadían el del humo y su ausencia. Ah, maldita ausencia. Maldita ella que cada vez que respiro vuelve a saber en mi boca, ah, condenada boca la suya. Si no dejaba de torturarme jamás saldría adelante. Pero era un masoquismo tan dulce el pensarla a cada instante, una obsesión continua, un mortificarse con cada bocanada de aire que no podía parar. Aunque el término "aire" no se podía utilizar en mi santuario, allí solo había humo, allí solo hay humo, allí solo falta ella, allí solo quedo yo, allí, allí, ah, su foto. ¿Cómo cojones me voy a concentrar en escribir esta mierda si ella no sale de mi cabeza? Será mejor que escriba una canción.

                                                    Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera)

No hay comentarios:

Publicar un comentario