¿Cómo sabemos lo que es realmente bello? Es decir, ¿a qué se ajustan los cánones de belleza? Pienso que cada vez son más amplios o variados, si está mejor dicho. Yo estaba enamorado de una Brigitte Bardot en versión mía. Sí, porque era mía, porque decía que sus suspiros eran míos. Las piernas de esa mujer adornaron las sábanas de mi cama durante unos meses y después se desvanecieron para no volver. ¿De quién fue la culpa? Yo suelo echársela al enfermo mundo. Me da igual dónde esté o con quién, pero si vuelve, si se le ocurre volver, la estaré esperando. No hay nadie en el mundo como ella, dios se lució en su creación. De hecho, la existencia de mi musa es lo más bello de este mundo, la razón por la que sigo creyendo en la vida y su finalidad. La razón por la que no me pego un tiro. ¿Qué coño voy a hacer ahora que no está? No puedo concentrarme en nada, mi habitación es más oscura a cada día que pasa, y me importa una mierda las piernas que mojen mis sábanas con tal de no pensar un segundo en ella. Pero su mirada inocente siempre vuelve. En momentos como este me pregunto, ¿cómo fue que la perdí? Sigue teniendo en esos labios todo de mí. Aunque me quedara ciego, sordo y mudo no dejaría de sentirla en cada estancia de esta casa, en cada calle de esta ciudad y allá a dónde fuera. Dudo que vuelva, pero para mí es como si no se hubiera marchado.
Fdo: Chocolat Blanche (@Lau12Primavera) ![]() |
| Brigitte Bardot. |

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