lunes, 25 de febrero de 2013


Bajo vendas

Paseo bajo la lluvia y ya  nadie me puede decir que coja un paraguas para no mojarme, resfriarme era uno de esos estúpidos problemas de los que se queja la gente de hoy en día, y que no se dan cuenta de la suerte que tienen, podía haber sido peor. Mi vida ha cambiado bastante, y he madurado desde la muerte de mis padres. Solo tenía a mi hermano, y cada uno vivíamos lejos, nos veíamos poco y  le echaba tanto de menos. Desde entonces ya no se ríe como antes, ha cambiado, y es que yo también, nuestras vidas cambiaron mucho. Él ya trabaja, y ha montado una empresa de publicidad, es alguien muy importante y estoy muy orgullosa de él. Antes pensaba, ¿cómo será mi vida cuando termine la universidad?, ¿me irá tan bien como a él?, sin embargo, ahora me limito a vivir el presente y no me preocupo por lo que pueda suceder más tarde. Ahora mi vida es totalmente distinta a lo que me imaginaba, mi mentalidad ha cambiado, y mi mundo también.
He empezado a fumar, y si mi madre me viera, me mataba. Me he empezado a acostumbrar al sabor del tabaco y no es que suela fumar mucho, solo cuando tengo alguna preocupación o estoy muy estresada con los exámenes.
Pero ahora, desde que en mi vida ha aparecido Andrés, veo todo más fácil, en parte me ha sacado del infiero de vida que llevaba antes.
Solo hacía que fumar, salir de fiesta, todos lo fines de semana bebía más de lo que debía, dejé un poco los estudios y empecé a acostarme con tíos a los que no había visto en mi vida. Él ha sido quien me ha salvado de las manos del diablo. Antes no creía en el amor, ni mucho menos, y aún ahora no me acabo de creer del todo que alguien pueda hacerte completamente feliz, pero no me puedo quejar. Desde que ocurrió todo eso, me derrumbé, y pensé que no saldría nunca del agujero en el que me metí. Lo conocí por Berta, es mi mejor amiga, y también me ayudó mucho. Yo lo traté como a uno más, pero él siguió insistiendo, era alguien especial y no me quería dar cuenta, hasta me quité la venda y descubrí que mi vida estaba completamente vacía, y que en el mundo en el que creía ser feliz, me estaba destruyendo por dentro sin darme cuenta, me estaba marchitando como un ramo de flores al que no se les cambia el agua. Poco a poco me fui dejando llevar más, y por él he llegado hasta aquí. No me arrepiento de nada de mi vida, si no sería antes, iba a ser después, esta etapa la tenía que pasar, y a mí me pasó de la peor manera.
Antes de ayer me llamó, le dije que me sacara de aquí, que necesitaba desconectar, todo esto me agobiaba, y tenía que probar aires distintos. Hoy estamos en San Sebastián. Ese mismo día después de una media hora de su llamada, me vino a recoger al piso y me llevó a mi ciudad favorita. Le debo mucho, y me hace sonreír. Mi hermano de vez en cuando, viene a hacerme una visita en cuanto su trabajo le deja libre, se preocupa mucho por mí y quiere ver que esté bien. Creo que desde que sabe que estoy con Andrés  está más tranquilo, sabe que me cuida y que puede confiar en él.
A mis padres les echo tanto de menos que hay veces que me vuelvo a caer, me vuelvo a derrumbar, al sentir que ya no están conmigo me siento débil, pero ahora, tengo a alguien que me levanta, me da un beso en la frente y que me dice,”Valeria, tranquila, todo va a salir bien, y ellos te siguen cuidando.”

Cioccolato Nero (@fatimafva)

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