miércoles, 27 de febrero de 2013



Nuestro ilusorio lugar.

Donde espacios sin humo se vuelven tóxicos. Donde el día da miedo. Donde me siento más cómoda en la oscura noche. Donde las sombras son comunes y sus alargados brazos intentan imitarte.
Donde todo es negro, antiguo. Donde las calles son de piedra. Donde hay cristales rotos, de espejos, de ventanas. Donde el sonido tranquilizador es el silencio acompañado de tu aliento, donde no hay ruido. No hay nadie. Tampoco el ruido del segundero contando los segundos que pasan y que se nos escapan, no, porque allí no se van ni los segundos, ni horas, allí el tiempo no existe. Donde el amanecer no es temido, porque no amanece, porque aun queriendo ver tu bello rostro, que el sol no salga, que nunca salga.
Donde mi cama no está vacía y donde la lluvia no sea salada, porque su sabor arde, y quema. Te quema.
Donde solo tu calor sea inmune a mi cuerpo, y que si ardes, yo contigo.
Donde no hay centímetros ni distancias, ni viento que nos separe. Donde ese viento solo quiera que me arropes, con tus manos, tu brazos, porque las sábanas serán nuestro único abrigo, y nuestros cuerpos el calor del sol.
Donde siempre brillen las estrellas y la Luna llena. Donde los lobos aúllen y las criaturas de la noche nos caten.
Donde tus labios sean míos. Donde tu sangre , sea la mejor sangre, la sangre que harás mía. Donde tus caricias nunca acaben, donde me regales tu humo. Donde tú nunca te vayas, y que si te vas, sea conmigo. Donde da igual si envejecemos, porque siempre seremos jóvenes. Donde haya sitio para los dos en el ardiente infierno, porque estaremos condenados, por ser egoístas, yo seré egoísta al no dejarte, al no dejar que te vayas.
Allí, donde muramos de la mano, Donde durmamos para siempre al lado. Donde será un siempre.
 Allí, amor, allí nos encontraremos. Encuéntrame.

Ciccolato Nero (@fatimafva)

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